Redadas del DPNY en Harlem

"Quieren parar a esta generación entera"

Actualizado el 19/06/2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

“Me desperté, abrí la puerta de la recámara y ahí mismo me tenían encañonado. Nadie tocó la puerta. Mi hijo no estaba en el departamento. Me dijeron 'Cállate, carajo' y me levantaron las manos, me pusieron las esposas, me aplastaron la cara contra la pared. En ningún momento me dijeron por qué estaban ahí… No dejaban salir de su cuarto a mi nieto de siete años, que estaba chillando. Me dijeron que iban a 'lidiar con él después'. Destrozaron la casa.…”

— Una mujer que vive en un multifamiliar de Harlem

5:30 de la mañanita: más de 400 hombres fuertemente armados rompen las puertas, encañonan a abuelas y a niños pequeños, sacan de su cama a una joven adolescente y le ponen las esposas a punta de pistola, mientras ella está boca abajo en el suelo en su ropa interior. Las mujeres tratan de ocultar a sus hijos. Los comandos les arrebatan encadenados a docenas de hombres jóvenes, de 15 a 30 años de edad, mientras destruyen las pertenencias familiares, riéndose y hablando de qué van a comer para el almuerzo.

La escena hace recordar diferentes lugares y épocas de la historia de Estados Unidos y lugares que Estados Unidos ha saqueado por todo el mundo: los cazadores de esclavos que persiguieron a los esclavos escapados… las chusmas de linchamiento del Ku Klux Klan que agarraron, ahorcaron y mutilaron a hombres y jóvenes negros… las tropas estadounidenses que allanan las casas y agarran a las familias en Afganistán o Irak…

Pero esta vez el lugar fue Harlem, Ciudad de Nueva York, y la fecha fue el 4 de junio de 2014. Más de 400 policías del DPNY (Departamento de Policía de Nueva York) convergieron en los multifamiliares Grant Houses y Manhattanville Houses, además de los edificios de la avenida Manhattan, en una redada de madrugada, completa con helicópteros volando arriba. Se realizaron redadas en varios multifamiliares menores el mismo día.

Una mujer que habló el 13 de junio en la Rueda de Prensa y Denuncia Popular, convocada por el Club Revolución de la Ciudad de Nueva York y la Red Parar la Encarcelación en Masa, dijo que su hijo padece de la enfermedad drepanocitosis y acababa de salir del hospital, pero a él le patearon en el escroto y le pusieron esposas. Una vez más lo internaron en el hospital, pero esta vez encadenado a la camilla. El comisionado de Policía Bratton se asomó al departamento de ella, dijo “Buenos días” con una fría amabilidad, y luego dio un paseo por los edificios para inspeccionar los demás departamentos devastados.

Detrás de la redada del 4 de junio son dos autos de acusaciones que el fiscal de Manhattan anunció, las que acusan a 103 personas de 145 cargos, entre ellos conspiración, intento de asesinato, asalto y posesión criminal de armas. Según informes, los cargos se basan en cuatro años de monitorear más de un millón de mensajes de Facebook, cientos de horas de vigilancia por vídeo, y grabaciones de más de 40.000 llamadas telefónicas de Rikers Island.* Esta operación masiva de vigilancia produjo lo que los funcionarios aseveran que es “la acusación contra pandillas ​​más grande en la historia de la Ciudad de Nueva York” — la que no se basa en ninguna prueba física ni siquiera testigos oculares (quienes, en todo caso, son bien conocidos como poco confiables y fácilmente manipulados), pero que solamente se basa en jactancias y amenazas en mensajes de Facebook y llamadas telefónicas. ¡Imagínese que cualquier otra población fuera demonizada, criminalizada, y acorralada debido a mensajes de Facebook y llamadas telefónicas intervenidas!

Como dijo Revolución la semana pasada: “Todo lo que dicen —y hacen— está al servicio de mantener este sistema monstruoso, y necesitan ganar a tanta gente que sea posible a no sólo aceptar esto, sino que ayudarlos. Hay algunas personas que tienen una preocupación genuina y profunda por las cosas muy malas en que están metidos algunos de los jóvenes, y creen que aunque no confían en la policía, tal vez estas redadas y arrestos resulten en algo bueno. ¡TONTERÍAS! Escucha, mi gente. Tenemos que hacer frente a la realidad de la situación en que nos encontramos... Para el DPNY y los departamentos de policía en todo el país, mentir es tan natural como respirar — sea el “testificar” en el estrado, la evidencia falsa, las confesiones coaccionadas, o los cargos falsos. Mentir es fundamental en llevar a cabo sus tareas como protectores y defensores de este sistema injusto y podrido.” (Vea “DPNY aterroriza un vecindario en Harlem — detiene a docenas de jóvenes”.)

En una rueda de prensa del 11 de junio, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio dijo acerca de la redada en Harlem que apoya a los programas de “intervención de pandillas” para “transformar a algunos individuos jóvenes nuestros que se han metido en problemas y ayudarles a alejarse de ese camino”. Pero de ahí fue a lo que llamó “lo fundamental”: “El comisionado Bratton y yo hemos hablado con frecuencia. Yo estaba sobre aviso de que esto venía en camino, y lo aprobé y apoyé cien por cien, porque como resultado de esas dos acciones, hoy están mucho más seguros por lo mismo. Y ustedes van a ver muchísimas acciones de esta clase cuando quiera que estemos en condiciones de reunir las pruebas para hacer una redada de este calibre”. (subrayado agregado)

De Blasio fue elegido hace seis meses en medio de una ola de ira de parte de un sector bien amplio de la población, de todas las nacionalidades, sobre la extrema disparidad entre la riqueza y la pobreza en la ciudad de Nueva York, la vil desigualdad en el sistema escolar y la política del parar y registrar del DPNY que pone en la mira a una gran masa de jóvenes hombres negros y latinos que no están cometiendo ningún delito en absoluto, a un ritmo de casi 700.000 personas al año (casi 2.000 al día). Las demandas de derechos civiles y una campaña de resistencia poderosa, incluida la desobediencia civil, iniciada por Carl Dix y Cornel West, pusieron al descubierto y se le opusieron al parar y registrar ampliamente en la sociedad. La flagrante injusticia, ilegalidad e inmoralidad del parar y registrar —y más de eso, la situación general de la encarcelación en masa de los jóvenes negros y latinos— amenazaba con triturar la legitimidad de la policía, los tribunales y todo el aparato del sistema que refuerza las grotescas desigualdades por medio de la fachada del “combate al crimen”. Todo esto ha representado una gran necesidad para aquellos en el poder para que hagan algunos cambios en la forma en que llevan a cabo su represión.

Era muy diciente que el primer nombramiento que hiciera De Blasio fue el de William Bratton como comisionado de policía. Bratton fue uno de los artífices del parar y registrar cuando era comisionado de policía de Nueva York a mediados de la década de 1990. Luego fue jefe de la policía de Los Ángeles. Como señaló Revolución: “[Bratton] heredó un sistema de órdenes judiciales contra las pandillas [que lo designó un delito el que dos o más jóvenes se reunieran afuera] que el jefe de policía de Los Ángeles Daryl Gates había iniciado en la última parte de la década del 1980. Bratton utilizó esas órdenes para ejecutar su política de ‘tolerancia cero’ en Los Ángeles. Estas órdenes judiciales se convirtieron en una forma más aceptable de detener y encarcelar a los jóvenes negros y latinos porque se presentaban como una política en contra de las pandillas las que se consideraban el problema principal de las calles de Los Ángeles, por el gobierno municipal y además por amplios sectores de la población”.

Bajo el programa de Bratton, “a nombre de ‘aplicar la ley con policías los que viven en las comunidades y los que las protegen contra las pandillas’, la policía puso en la mira a comunidades enteras parando a miles de personas, especialmente jóvenes negros y latinos, bajo el pretexto de parar a las pandillas — junto con reuniones con líderes religiosos y comunitarios para obtener su apoyo, además de obligar a los perros policías a bajarse de sus patrullas y fingir respetar al público”. (Revolución, 16 de diciembre de 2013)

Bratton fue nombrado nuevo jefe del DPNY por su historia y “pericia”. Y la redada del 4 de junio de Harlem representa un gran “estreno” de la estrategia de aplicación de la ley de de Blasio y Bratton. Pero lo que están haciendo, y lo que la policía hace en general, no tiene nada que ver en lo fundamental con la eliminación de la delincuencia. Ahora, en la forma de acciones “contra las pandillas”, el sistema está trabajando para reclutar a aquellos que estén sinceramente preocupados —por el futuro de la juventud y las necedades en las que tantos se meten— para que apoyen lo que en efecto es una escalada e intensificación de la criminalización y persecución de nuestros jóvenes.

Una mujer cuyo hijo fue uno de los detenidos en la redada habló de esta realidad al decir durante el mitin de denuncias y rueda de prensa del 13 de junio: “Quieren parar a esta generación entera. Los van a arrestar o los van a matar. Y luego no habrá una siguiente generación, porque la habrán eliminado”.

En el mismo mitin de denuncias y rueda de prensa, Carl Dix del Partido Comunista Revolucionario respondió a la pregunta que mucha gente hace, ¿pero no es cierto que estos jóvenes estén metidos en algunas necedades muy nocivas?: “Pues, tenemos que hablar de esta cuestión de la delincuencia, porque algunos jóvenes nuestros se dejan llevar por ésta. Pero ¿por qué sucede eso? Pues, el sistema no les ofrece nada. ¿Dónde están los trabajos? Se han ido de nuestras comunidades. Están orientando el sistema educativo para hacer que nuestros jóvenes fracasen. Luego viene la policía y los trata como delincuentes cuando los pille en algo o incluso si están cerca de algo pero ni siquiera están involucrados.

“Bien, a los jóvenes: No sigan el camino que ellos les han trazado. No se peleen entre sí. No se dejen llevar a matarse entre sí. Eso es lo que el sistema quiere que hagamos. Tenemos que dejar eso y entrar en algo con un propósito. Y yo les digo lo siguiente: para lidiar con problemas de esta clase, pues se trata de un elemento integral del tejido del sistema… existe un genocidio lento, como dijo la hermana, una generación entera de jóvenes negros y latinos que el sistema tiene en la mira… los están eliminando lentamente, almacenándolos en las prisiones, tratándolos con brutalidad y matándolos a balazos — Para lidiar con todo eso de una vez para siempre, se requerirá una revolución, y nada menos. Es necesario que las personas se conecten con el movimiento para la revolución que estamos construyendo.

“A los jóvenes: dejen de pelear y matarse entre sí y conéctense con los emancipadores de la humanidad, con el movimiento que está en la sociedad luchando contra la brutalidad policial, que se está enfrentando a las bravuconerías de la policía y su manera de tratar a las personas como si no fueran seres humanos, al parar y registrar y a todo lo malo que hace este sistema, el movimiento que está trabajando para deshacerse de este sistema de una vez por todas”.

 

* Con una población reclusa de 20.000, se dice que Rikers Island es la colonia penal más grande del mundo; es el centro de detención juvenil más grande del mundo. [regresa]

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